viernes, 12 de junio de 2015

Para Owen

Mi amigo

Si solo hubieras dado la vuelta, si solo lo hubieras intentado... estaría dejando de buscar en los muros de la pizarra la verdad, la palabra o el pequeño acto con que te golpeé. Pero no puedo nadar sobre una superficie vacía, como tu corazón. Sabes, quise ser la persona más buena que había sobre la tierra y, quería que me vieras como siempre yo te vi, mi amigo... mi gran amigo.
Pero no estoy domesticada, no sé como se hace... hubiera querido hacerlo bien, me destruye cuando me pierdes como si fuera parte de esta fría construcción, me vuelvo nada... te dije una vez que odio ser nada, aun así me hiciste sentir como si fuera nada. He golpeado mi cabeza contra mi pecho, pero el suplicio lo llevo dentro, he abierto una herida que nunca va a cerrar, te lo juro, no cerrará.
Tengo los pies sobre una tierra helada, tengo la vista sobre sombras que llamamos los otros, ya no veo la forma de la sonrisa, y cuando me hablan de amor, no te miento... no siento nada. Ayer te vi en el cuerpo de otro, sentí tanto miedo que quise desaparecer, quise correr al vientre de mi madre... pero no puedo volver, era más seguro allí, yo era más humano... yo era más feliz.
Ahora, no lo sé. A veces hace frío afuera, a veces veo parejas abrazarse en las calles... me pregunto que será de mí. No le tengo miedo a la soledad y lo sabes, sabes que una vez te lo iba a decir, comiendo aquella pizza que no comimos, caminando por aquella calle que nunca transitamos y, cambiando aquellas palabras que nunca dijimos; lo sabias, siempre odie estar sola.
La verdad, siempre estuve sola pero nunca me sentí tan vacía como ahora, nunca tuve que ocultar mi cara debajo de las sabanas para que mis padres no me oyeran llorar, nunca tuve que esperar temblando de miedo, en medio de desconocidos, no me agrada los lugares llenos, pero estuve ahí, no me gusta sentirme así, no me gusto... no te miento, sentí mucho miedo de estar ahí.
Fue cuando me di cuenta de lo que en verdad era, era un monstruo tratando de arreglar lo destruido, lo siento, siento que hallas sido solo una imagen modélica de mi malestar. A veces aun lloro, a veces creo verte de nuevo, y se me encoge el corazón cuando sé que no te perdí, porque nunca fuiste mi amigo, me perdí yo... perdí lo que verdaderamente yo era.
Si solo hubiera fingido hasta el final, no estaría tratando de reconciliarme conmigo misma, podría ver el mundo con los ojos de la vida, podría ver un futuro prometedor, pero no puedo... ya nada existe para mí afuera, solo me queda seguir y esperar a que la mano divina escriba mi final, no fuiste tú quien me apuñalo por la espalda, fui yo... siempre supe que sería así.
Cuando creí que podía hacerlo todo, cuando tenía el sueño de que volaba alto siempre termino estrellándome contra el pavimento, nunca fui de las chicas de la que se enamoran, nunca viví realmente una vida maravillosa, solo viví. Terminé siendo una autómata, buscando algo que perdí no me acuerdo cuando, pero que ya no le importa encontrar.
Tuve el presentimiento que pronto encontraría mi verdad, esta aquí... justo debajo de mis pies, pronto lo haré realidad y cuando pueda entonces volver a volar te podré ver, espero volverte a ver, y espero que cuando me veas, me veas verdaderamente. Solo así podré girar a la izquierda y hacer como si nunca te hubiera visto, y volver a sonreír, así solo dure unos segundos.
Y no volver a repetirlo.
Atte.
Charlotte

miércoles, 27 de mayo de 2015

Negación

Y los libros me negaron sus estrofas
Para tener que inventarme algunas propias,
Y las palabras se cambiaron el sentido
Para no darle motivo a lo que escribo,
Y la inspiración maldita me dejo sin tino

Para denigrarme como poeta maldito.

martes, 28 de abril de 2015

Mi pequeño yo


Quisiera que me amaras una vida entera, pero no sé cuánto vaya a vivir, la vida suele ser tan larga como muy corta, depende del lente del que la posea, mi lente mi buen estimado esta averiado, no puedo ver los colores de la primavera (si alguna vez tuvieron color), los otoños son tan cortos como largos los veranos, la acera grita por el invierno como grita por el verano en el invierno, como puede que estén mis palabras heridas a la hora de ser concretadas.
Quisiera que me vieras volar sobre las sombras, pero es inútil querer arrastrarte hacia mi interior, cuando ni yo mismo puedo sobrevivir dentro, me golpeo entonces la cabeza contra el pecho y espero a oír una señal, una latido más o un latido menos, ¿podría marcar entonces la diferencia entre esta estación con la otra?
Mi voz a veces se pierde entre murmullos agudos, puedo voltear la mirada cuando quiebras la calle, puedo estacionar mis ojos en un punto equidistante y volver a hacerme el muerto cuando salgas, podría entonces maquillar la entrada para que sientas que nunca estuve ahí, inflamar mis mejillas para que el oxigeno se comprima en mis pupilas, dominar el entusiasmo y acelerar en un abismo para no ver la caída.
Quisiera que encontrarás en uno de los pequeños actos imitativos la realidad de mis pensamientos, la silueta divagadora de las enfermedades que en mi corazón se aprisiona, pero vuelvo entonces mis pasos hacia atrás, hacia el camino menos iluminado de las esquirlas de mi negación, de los desordenes mentales, donde guardo parte de mi delirio lacónico, de mis instintos que me hacen más humano y que pierdo con el paso de las manecillas del tiempo.
Quisiera que me odiaras una vida corta, porque no deseo que me odies una vida entera, la vida es demasiado preciosa para guardar rencor, y aunque mis posibilidades son muy remotas, no quisiera volver a encontrar una excusa para amarte, solo el silencio de dos desconocidos me consuela, consuela a mi pequeño yo,

Alguien

miércoles, 22 de abril de 2015

El cuervo posado


El cuervo posado, uno de mis antiguos dibujos.

viernes, 3 de abril de 2015

La espera

Dedicado a Edgar Allan Poe.


Era el día más frío, la noche más oscura
El miedo más profundo, cuando arribé solo,
Plagado de miserias, toque a la puerta
Una voz grave y seca, me respondió:

-No se encuentra.
-Podría esperarla.
Ante aquella puerta, ante aquel silencio
Que se precipita; sobre mi sombra, su dueño.

-No se encuentra.
-¿Tardara demasiado?
Sobre el tapete, sobre lo incierto
Que me escalaba; sobre mis rodillas, su cuerpo.

-No se encuentra.
-Podría entrar.
Bajo aquel pórtico, bajo aquella menguante
Que no ilumina; sobre mi forma, su figura.

-No se encuentra.
-¿De verdad?
En la espera, en los sueños
Que me jalan; sobre mi cabeza, su soporte.

-No se encuentra.
Era el día más frío, la noche más oscura
El miedo más profundo, cuando desfallecí  solo,
Plagado de miserias, frente a la puerta.

viernes, 12 de agosto de 2011

Texto distanciado

Abro y veo en las circunstancias en la cual me he sumergido, no tengo miedo al vacío hiriente de mi alma, ni a las espigas que dejaron marcas sobre la delicada capa de mi piel, que cubre mi oscuro corazón, puedo obviarlas por breves segundos y hacerme creer en el caso extremo... que nunca existieron, pero están tan presentes como estas palabras, como que yo no podre cargar con esta tonelada de sentimientos, que me ajustan hasta quitarme el aliento.
Hay algo que quisiera escribir antes de dejarlo ir, no seré el ser que todos hubiesen deseado que yo fuera, soy aún peor... soy la lepra que se extiende en las noches frías, que se mueve como sombras detrás de cada esquina, que se muere por verter partir y no volver nunca, soy feliz cuando todos son infelices y mi infelicidad se propaga cuando una sonrisa te maquilla, por lo que en pocas palabras, deberías agradecer el solo hecho, de que no pueda dormir... de tanta tristeza.
Vamos. No somos piadosos cuando culpamos a los demás, nos sienta bien el papel de victima, todos nos miran y quizás en sus mentes divagadoras se preguntarán: ¿Y éstos tontos?, dime, que hemos hecho para que acabara así, para que me odies tanto como yo a ti, para no querer ni saber de la existencia del otro, si alguna vez nos amamos... si alguna fuimos uno, ahora, qué se supone que somos... ahora, qué podrías decirme, ahora... dímelo ahora.

Yo, anónimo.

lunes, 8 de agosto de 2011

Te estoy olvidando

Te estoy olvidando y casi duele
no puedo discernir de lo que dije y,
ahora... siento.
Tu imagen se desvanece suave
como la bruma en la mañana,
con dolor... ardiente.
Tropiezo en el incomodo seguir
de ver como te ladeas adentro,
en mis entrañas.
Tiento en encontrar una excusa
que me fuerce a tenerte un minuto,
solo deseo segundos.
Todo lo que una vez casi fuimos
se pierde en los sueños oscuros,
de mi conciencia.
Trato de no obviar ningún lado
los detalles que tallaste en mí,
son huellas... pasajeras.
Tengo aún la dicha de llorarte
pero no sera para un siempre,
te olvidare... me juro.