Empiezo a creer que estoy en medio de un juego,
es un juego malicioso que adora verme caer,
es una caída tan abrupta que casi pierdo el alma,
el vacío bajo mis pies, todos me miran, lo sé.
Alguien aplaude entre las sombras animado,
soy el espectáculo más gracioso que puedan ver,
tiendo a tambalearme cuando gano equilibrio,
escuchó susurros que me animan vivamente.
Imagino lo que me espera en la cima del juego,
subo escalón por escalón, soy más precavida,
estoy cerca y mis latidos se disparan aprisa,
pero he olvidado algo, el mínimo detalle.
Una vez más pierdo el piso donde me apoyo,
las siluetas se desvanecen y me quedo sola,
la sensación y el sabor a derrota me quema,
pero es solo parte del juego que no domino.
Observo un detalle en la superficie, pequeño
tengo el cuerpo cubierto de magulladuras,
pero vuelvo a escalar porque es lo único que sé,
y la cima es mi única excusa para existir.
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas
sábado, 23 de febrero de 2019
sábado, 22 de diciembre de 2018
Poco a poco
Se acaba otro año y no lo creo,
eres solo una imagen difusa en mi retina
pero, a veces te veo tan nítido,
que me desespero y salgo a buscarte.
Sé que ahora eres ausencia,
soy un monstruo que lo arruinó todo
el grito del cual huiste a salvo,
y me queda mi naturaleza hiriente.
Se avecina el fin y solo inicia,
vuelvo mis pasos sobre los fantasmas
cada día pierdes valor en mí,
eso es bueno, creo que esta muy bien.
Poco a poco, no tengo prisa.
Etiquetas:
inspiración,
letras al aire,
miedo,
poemas
jueves, 17 de mayo de 2018
Frase propia n° 01
Madre, si me hubieras amado
nos habríamos ahorrado tanto dolor.
nos habríamos ahorrado tanto dolor.
Etiquetas:
frases,
inspiración,
miedo,
romance,
sentimientos
martes, 15 de mayo de 2018
A solo unos días inevitables
Parece un sueño todavía,
once días me separan de lo inevitable,
un año más en mi calendario,
un año más de angustia y silencio,
tratando de ser optimista.
Parece un sueño travieso,
destruyo página por página mi diario,
no deseo sus letras marcadas,
no deseo sus recuerdos tormentosos,
quiero ser más optimista.
Parece un sueño efímero,
prometí no llorar y estoy llorando,
ni una sonrisa forzada ayuda,
ni una palabra suelta,
me aferro a ser optimista.
Parece un sueño decirlo,
quiero borrarlo pero no puedo hacerlo,
en once días será un año añadido,
en once días saldrá el balance,
es muy difícil ser optimista.
Parece un sueño entonces,
sentir que he vivido poco es doloroso,
han caído ya las hojas de otoño,
han muerto los versos ociosos,
pesimistamente optimista.
once días me separan de lo inevitable,
un año más en mi calendario,
un año más de angustia y silencio,
tratando de ser optimista.
Parece un sueño travieso,
destruyo página por página mi diario,
no deseo sus letras marcadas,
no deseo sus recuerdos tormentosos,
quiero ser más optimista.
Parece un sueño efímero,
prometí no llorar y estoy llorando,
ni una sonrisa forzada ayuda,
ni una palabra suelta,
me aferro a ser optimista.
Parece un sueño decirlo,
quiero borrarlo pero no puedo hacerlo,
en once días será un año añadido,
en once días saldrá el balance,
es muy difícil ser optimista.
Parece un sueño entonces,
sentir que he vivido poco es doloroso,
han caído ya las hojas de otoño,
han muerto los versos ociosos,
pesimistamente optimista.
martes, 8 de mayo de 2018
Convalecencia
Traté de aferrarme a la idea, de buscar en el vacío absoluto de su mirada algo que ya no poseía, lo había perdido o nunca fue mío. Traté de caminar, todavía tenía la idea vagando por mi cabeza, todo lo vivido se hacía trizas en menos de segundos, un fosa profunda se abría a mis pies. Traté de cambiar la imagen hasta que la idea se disolvía por momentos porque sabía que regresaría, siempre vuelve cada vez que decaigo, muerdo un lápiz para forzar una sonrisa y me sangra los labios. Traté de hablar con alguien pero la idea me avergonzaba, qué podría pensar de mi si lo sacó de mi pecho, el trato ya no sería el mismo y terminé por guardarlo en mi interior aunque a veces salga a flote. Traté de olvidar todo detalle que me regresará a la idea rompiendo recuerdos tristes atados a los felices, perdiendo todas las lagrimas seguidas de las sonrisas, los arranques de cólera presididos por la calma. Traté de soltar la idea antes de morir, de perder lo poco que me quedaba de humanidad en los huesos, convaleciente me dispuse a lamer mis heridas y abrazar la marea en mi cabeza hasta que me encontré. Y ya no traté.
Etiquetas:
miedo,
otoño,
palabras,
relato corto,
ruptura
sábado, 16 de diciembre de 2017
Fin de la escena
Podría haber sentido aquel dolor punzante en mi abdomen,
podría haber caído de espalda contra la acera fría de la playa de estacionamiento,
pudieron haberme visto por unos segundos los transeúntes,
pudieron haberme oído susurrar aquellas palabras que me ahogan,
y el espasmo llegó antes que mi cuerpo respondiera al ataque,
y una película muda apareció a mi vista seguido de un cerrar de telón muy profundo.
podría haber caído de espalda contra la acera fría de la playa de estacionamiento,
pudieron haberme visto por unos segundos los transeúntes,
pudieron haberme oído susurrar aquellas palabras que me ahogan,
y el espasmo llegó antes que mi cuerpo respondiera al ataque,
y una película muda apareció a mi vista seguido de un cerrar de telón muy profundo.
Etiquetas:
extraño,
miedo,
muerte,
palabras,
pasatiempo
viernes, 21 de agosto de 2015
La dedicatoria
¿Quién escribió el libro dónde aparece tu nombre?
No puedo negar que quizás lo hice adrede y, que pueda volver a repetirlo otra vez.
Cómo se supone que gano así.
Y el nombre se quedó... fue una grabación estúpida de mi memoria.
El libro me es indiferente, lo odié apenas leí el nombre.
Solía pensar que la dedicatoria debía tener un destinatario en específico.
No me agrado el título, el autor debe de ser un estúpido... y la dedicatoria también lo es.
Cuándo un libro se hace por su dedicatoria, será mi nombre.
No lo es.
Las acciones son interesantes en las líneas primeras de la vida.
Te odio. Odio ese bendito libro, Odio a su tonto autor. Odio su dedicatoria.
Fuera del título no hay nada más... los personajes.
¿Hay personajes?
El editor me pregunto lo mismo y no supe que decir.
Mala trama, mala novela.
Mal la persona que escribió mi nombre en la dedicatoria, es una persona cruel.
Denúnciela.
Habrá tiempo. Solo sus líneas en la dedicatoria me dolieron.
¿Leíste la novela?
Solo tenía un par de hojas... aburridas, solo repetía una cosa.
Tu nombre, solo escribí tu nombre. Y ahora todos los lectores me odian, los críticos me odian, el editor me odia, y tú me odias aún así.
¿Quién escribió el libro dónde aparece mi nombre?
Yo, el estúpido fui yo.
No puedo negar que quizás lo hice adrede y, que pueda volver a repetirlo otra vez.
Cómo se supone que gano así.
Y el nombre se quedó... fue una grabación estúpida de mi memoria.
El libro me es indiferente, lo odié apenas leí el nombre.
Solía pensar que la dedicatoria debía tener un destinatario en específico.
No me agrado el título, el autor debe de ser un estúpido... y la dedicatoria también lo es.
Cuándo un libro se hace por su dedicatoria, será mi nombre.
No lo es.
Las acciones son interesantes en las líneas primeras de la vida.
Te odio. Odio ese bendito libro, Odio a su tonto autor. Odio su dedicatoria.
Fuera del título no hay nada más... los personajes.
¿Hay personajes?
El editor me pregunto lo mismo y no supe que decir.
Mala trama, mala novela.
Mal la persona que escribió mi nombre en la dedicatoria, es una persona cruel.
Denúnciela.
Habrá tiempo. Solo sus líneas en la dedicatoria me dolieron.
¿Leíste la novela?
Solo tenía un par de hojas... aburridas, solo repetía una cosa.
Tu nombre, solo escribí tu nombre. Y ahora todos los lectores me odian, los críticos me odian, el editor me odia, y tú me odias aún así.
¿Quién escribió el libro dónde aparece mi nombre?
Yo, el estúpido fui yo.
miércoles, 24 de junio de 2015
Donde todo comienza
Abre puerta a la noche,
mira el disturbio en sus ojos,
complicada línea
complicados colores
de una narcosis finita.
De cuerpos abrazados,
traspasados en sus vientres,
insignificada morada
insignificados tormentos
que se consumen.
Guarda recuerdo mustio,
duelo de las hojas rosáceas,
acostumbrada clausura
acostumbrados momentos
de caricias taciturnas.
Ven, encuentro vago,
complicadas acciones funestas
insignificadas tradiciones
acostumbradas a inmolar,
el cuerpo frío, la puerta.
mira el disturbio en sus ojos,
complicada línea
complicados colores
de una narcosis finita.
De cuerpos abrazados,
traspasados en sus vientres,
insignificada morada
insignificados tormentos
que se consumen.
Guarda recuerdo mustio,
duelo de las hojas rosáceas,
acostumbrada clausura
acostumbrados momentos
de caricias taciturnas.
Ven, encuentro vago,
complicadas acciones funestas
insignificadas tradiciones
acostumbradas a inmolar,
el cuerpo frío, la puerta.
Etiquetas:
miedo,
poemas,
puerta,
recuerdo.,
sentimientos
viernes, 12 de junio de 2015
Para Owen
Mi amigo
Si solo hubieras dado la vuelta, si solo lo hubieras intentado... estaría dejando de buscar en los muros de la pizarra la verdad, la palabra o el pequeño acto con que te golpeé. Pero no puedo nadar sobre una superficie vacía, como tu corazón. Sabes, quise ser la persona más buena que había sobre la tierra y, quería que me vieras como siempre yo te vi, mi amigo... mi gran amigo.
Pero no estoy domesticada, no sé como se hace... hubiera querido hacerlo bien, me destruye cuando me pierdes como si fuera parte de esta fría construcción, me vuelvo nada... te dije una vez que odio ser nada, aun así me hiciste sentir como si fuera nada. He golpeado mi cabeza contra mi pecho, pero el suplicio lo llevo dentro, he abierto una herida que nunca va a cerrar, te lo juro, no cerrará.
Tengo los pies sobre una tierra helada, tengo la vista sobre sombras que llamamos los otros, ya no veo la forma de la sonrisa, y cuando me hablan de amor, no te miento... no siento nada. Ayer te vi en el cuerpo de otro, sentí tanto miedo que quise desaparecer, quise correr al vientre de mi madre... pero no puedo volver, era más seguro allí, yo era más humano... yo era más feliz.
Ahora, no lo sé. A veces hace frío afuera, a veces veo parejas abrazarse en las calles... me pregunto que será de mí. No le tengo miedo a la soledad y lo sabes, sabes que una vez te lo iba a decir, comiendo aquella pizza que no comimos, caminando por aquella calle que nunca transitamos y, cambiando aquellas palabras que nunca dijimos; lo sabias, siempre odie estar sola.
La verdad, siempre estuve sola pero nunca me sentí tan vacía como ahora, nunca tuve que ocultar mi cara debajo de las sabanas para que mis padres no me oyeran llorar, nunca tuve que esperar temblando de miedo, en medio de desconocidos, no me agrada los lugares llenos, pero estuve ahí, no me gusta sentirme así, no me gusto... no te miento, sentí mucho miedo de estar ahí.
Fue cuando me di cuenta de lo que en verdad era, era un monstruo tratando de arreglar lo destruido, lo siento, siento que hallas sido solo una imagen modélica de mi malestar. A veces aun lloro, a veces creo verte de nuevo, y se me encoge el corazón cuando sé que no te perdí, porque nunca fuiste mi amigo, me perdí yo... perdí lo que verdaderamente yo era.
Si solo hubiera fingido hasta el final, no estaría tratando de reconciliarme conmigo misma, podría ver el mundo con los ojos de la vida, podría ver un futuro prometedor, pero no puedo... ya nada existe para mí afuera, solo me queda seguir y esperar a que la mano divina escriba mi final, no fuiste tú quien me apuñalo por la espalda, fui yo... siempre supe que sería así.
Cuando creí que podía hacerlo todo, cuando tenía el sueño de que volaba alto siempre termino estrellándome contra el pavimento, nunca fui de las chicas de la que se enamoran, nunca viví realmente una vida maravillosa, solo viví. Terminé siendo una autómata, buscando algo que perdí no me acuerdo cuando, pero que ya no le importa encontrar.
Tuve el presentimiento que pronto encontraría mi verdad, esta aquí... justo debajo de mis pies, pronto lo haré realidad y cuando pueda entonces volver a volar te podré ver, espero volverte a ver, y espero que cuando me veas, me veas verdaderamente. Solo así podré girar a la izquierda y hacer como si nunca te hubiera visto, y volver a sonreír, así solo dure unos segundos.
Y no volver a repetirlo.
Atte.
Charlotte
martes, 28 de abril de 2015
Mi pequeño yo
Quisiera que me amaras una vida entera, pero no sé cuánto vaya a vivir, la vida suele ser tan larga como muy corta, depende del lente del que la posea, mi lente mi buen estimado esta averiado, no puedo ver los colores de la primavera (si alguna vez tuvieron color), los otoños son tan cortos como largos los veranos, la acera grita por el invierno como grita por el verano en el invierno, como puede que estén mis palabras heridas a la hora de ser concretadas.
Quisiera que me vieras volar sobre las sombras, pero es inútil querer arrastrarte hacia mi interior, cuando ni yo mismo puedo sobrevivir dentro, me golpeo entonces la cabeza contra el pecho y espero a oír una señal, una latido más o un latido menos, ¿podría marcar entonces la diferencia entre esta estación con la otra?
Mi voz a veces se pierde entre murmullos agudos, puedo voltear la mirada cuando quiebras la calle, puedo estacionar mis ojos en un punto equidistante y volver a hacerme el muerto cuando salgas, podría entonces maquillar la entrada para que sientas que nunca estuve ahí, inflamar mis mejillas para que el oxigeno se comprima en mis pupilas, dominar el entusiasmo y acelerar en un abismo para no ver la caída.
Quisiera que encontrarás en uno de los pequeños actos imitativos la realidad de mis pensamientos, la silueta divagadora de las enfermedades que en mi corazón se aprisiona, pero vuelvo entonces mis pasos hacia atrás, hacia el camino menos iluminado de las esquirlas de mi negación, de los desordenes mentales, donde guardo parte de mi delirio lacónico, de mis instintos que me hacen más humano y que pierdo con el paso de las manecillas del tiempo.
Quisiera que me odiaras una vida corta, porque no deseo que me odies una vida entera, la vida es demasiado preciosa para guardar rencor, y aunque mis posibilidades son muy remotas, no quisiera volver a encontrar una excusa para amarte, solo el silencio de dos desconocidos me consuela, consuela a mi pequeño yo,
Quisiera que me vieras volar sobre las sombras, pero es inútil querer arrastrarte hacia mi interior, cuando ni yo mismo puedo sobrevivir dentro, me golpeo entonces la cabeza contra el pecho y espero a oír una señal, una latido más o un latido menos, ¿podría marcar entonces la diferencia entre esta estación con la otra?
Mi voz a veces se pierde entre murmullos agudos, puedo voltear la mirada cuando quiebras la calle, puedo estacionar mis ojos en un punto equidistante y volver a hacerme el muerto cuando salgas, podría entonces maquillar la entrada para que sientas que nunca estuve ahí, inflamar mis mejillas para que el oxigeno se comprima en mis pupilas, dominar el entusiasmo y acelerar en un abismo para no ver la caída.
Quisiera que encontrarás en uno de los pequeños actos imitativos la realidad de mis pensamientos, la silueta divagadora de las enfermedades que en mi corazón se aprisiona, pero vuelvo entonces mis pasos hacia atrás, hacia el camino menos iluminado de las esquirlas de mi negación, de los desordenes mentales, donde guardo parte de mi delirio lacónico, de mis instintos que me hacen más humano y que pierdo con el paso de las manecillas del tiempo.
Quisiera que me odiaras una vida corta, porque no deseo que me odies una vida entera, la vida es demasiado preciosa para guardar rencor, y aunque mis posibilidades son muy remotas, no quisiera volver a encontrar una excusa para amarte, solo el silencio de dos desconocidos me consuela, consuela a mi pequeño yo,
Alguien
Etiquetas:
amigo.,
amor,
extraño,
fría estación,
miedo,
pequeño yo
viernes, 3 de abril de 2015
La espera
Dedicado a Edgar Allan Poe.
Era el día más frío, la noche más oscura
El miedo más profundo, cuando arribé solo,
Plagado de miserias, toque a la puerta
Una voz grave y seca, me respondió:
-No se encuentra.
-Podría esperarla.
Ante aquella puerta, ante aquel silencio
Que se precipita; sobre mi sombra, su
dueño.
-No se encuentra.
-¿Tardara demasiado?
Sobre el tapete, sobre lo incierto
Que me escalaba; sobre mis rodillas, su
cuerpo.
-No se encuentra.
-Podría entrar.
Bajo aquel pórtico, bajo aquella menguante
Que no ilumina; sobre mi forma, su figura.
-No se encuentra.
-¿De verdad?
En la espera, en los sueños
Que me jalan; sobre mi cabeza, su soporte.
-No se encuentra.
Era el día más frío, la noche más oscura
El miedo más profundo, cuando
desfallecí solo,
Plagado de miserias, frente a la puerta.
viernes, 12 de agosto de 2011
Texto distanciado
Abro y veo en las circunstancias en la cual me he sumergido, no tengo miedo al vacío hiriente de mi alma, ni a las espigas que dejaron marcas sobre la delicada capa de mi piel, que cubre mi oscuro corazón, puedo obviarlas por breves segundos y hacerme creer en el caso extremo... que nunca existieron, pero están tan presentes como estas palabras, como que yo no podre cargar con esta tonelada de sentimientos, que me ajustan hasta quitarme el aliento.
Hay algo que quisiera escribir antes de dejarlo ir, no seré el ser que todos hubiesen deseado que yo fuera, soy aún peor... soy la lepra que se extiende en las noches frías, que se mueve como sombras detrás de cada esquina, que se muere por verter partir y no volver nunca, soy feliz cuando todos son infelices y mi infelicidad se propaga cuando una sonrisa te maquilla, por lo que en pocas palabras, deberías agradecer el solo hecho, de que no pueda dormir... de tanta tristeza.
Vamos. No somos piadosos cuando culpamos a los demás, nos sienta bien el papel de victima, todos nos miran y quizás en sus mentes divagadoras se preguntarán: ¿Y éstos tontos?, dime, que hemos hecho para que acabara así, para que me odies tanto como yo a ti, para no querer ni saber de la existencia del otro, si alguna vez nos amamos... si alguna fuimos uno, ahora, qué se supone que somos... ahora, qué podrías decirme, ahora... dímelo ahora.
Yo, anónimo.
Etiquetas:
ahora,
anonimo,
miedo,
sentimientos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)